Análisis – Si hubiéramos vivido aquí

Símbolos e imágenes de la migración

Muerte:

Fin de ciclo “cuando surge como sacrificio o deseo propio de destrucción” (Cirlot, 1992, p. 311). El relato está atravesado por la muerte —ya sea por guerra y hambre en el pasado, o por vejez en el presente—, lo que permite caracterizar la historia italiana (marcada por la destrucción bélica y el “estado sacrificial” de los pequeños pueblos en la modernidad) y, al mismo tiempo, habilita la reconstrucción identitaria del protagonista. La muerte se asocia a la tumba, “lugar de las transformaciones… símbolo maternal y femenino” (p. 452): a través del conocimiento de las muertes familiares y del contacto con su memoria, el protagonista configura su identidad ítalo-argentina y se reconecta con la rama materna relegada.

Sombra(s):

“Personificación de la parte primitiva e instintiva del individuo” (p. 419). Los habitantes del pueblo son comparados con sombras: figuras evanescentes en la modernidad italiana que solo pueden transmitir su relato ancestral para ayudar al protagonista en su búsqueda.

Campo/ciudad:

El campo simboliza “espacios, posibilidades abiertas” (p. 117), mientras que la ciudad se vincula con la constitución doctrinaria y social (p. 134). En la novela, el campo es espacio de muerte y, a la vez, de re-creación histórica; la ciudad representa la libertad contemporánea y el escapismo, pero también la pérdida del individuo en la inmensidad urbana, efecto de la modernidad.

Doble:

“Toda duplicación concierne al binario… y al equilibrio activo de fuerzas” (p. 174). La figura del doble aparece en personajes que repiten acciones de sus antepasados; al reiterar los gestos de padre y abuelo, el protagonista alcanza un equilibrio dentro de su identidad bifronte.

fuego:

“Agente de transformación… mediador entre formas en desaparición y en creación” (p. 209). El brasero en casa de las primas maternas simboliza la transición entre memorias pasadas y la identidad que el protagonista forja en contacto con su herencia.

agua:

Elemento “primordial… imagen de la protomateria” (p. 54). Representa la movilidad migratoria: el océano que funda la argentinidad del narrador y que, a la vez, lo devuelve a Italia para completar su búsqueda.son retomados en la novela Lengua madre(2010), y devienen los abuelos de la protagonista, Julieta –también protagonista de Los manchados (2015).

árbol:

Símbolo de la vida cósmica, crecimiento y regeneración (pp. 77–79). El tronco familiar aparece dividido en dos ramas —una paterna, agresiva; otra materna, casi olvidada— que hacia el final se unifican en el “lugar central” de Argentina y en la figura del narrador.

colores:

El rojo —sangre y fuego— representa la pasión y la militancia política del linaje paterno, marcada por violencia y persecución. El verde —transición entre vida y muerte— encarna al protagonista como “retoño joven” que brota de la muerte social familiar y reactiva su herencia.

Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)